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Cada moto que llega a nuestras instalaciones es restaurada y acondicionada para que el resultado final sea el más cercano, si no el mismo, al de las especificaciones originales y a las indicaciones del cliente, utilizando en la medida de lo posible la mayor cantidad de recambios originales o similares.

Sabemos por nuestra experiencia que en algunos casos este factor entraña una gran dificultad, pero a lo largo de los años hemos sabido rodearnos de buenos proveedores y de los mejores especialistas en recambios.

Paso a paso

En la primera fase de la restauración nos dedicamos a despiezar enteramente toda la moto, en este caso una Vespa 125 del año 1954.

La desnudamos y dejamos todos sus componentes listos para poder tratarlos individualmente según convenga y sin dificultad: motor, cables, gomas, carrocería, elementos eléctricos,...

La chapa del scooter, así como las ruedas, el chasis, el depósito y cualquier pieza que deba pasar por las manos de nuestros chapistas son sometidas a un proceso metódico para que el resultado final sea el óptimo.

Tal proceso consta de un chorreado a presión para que ninguna partícula de pintura quede adherida y no aparezcan rugosidades que supongan un problema a la hora de aplicar la capa de imprimación, las siguientes capas de pintura y la última de barniz protector incoloro.

Mientras, el motor ha sido ya despiezado, se han cambiado todas las piezas que se encontraban en mal estado y ha sido reensamblado; ahora ya está preparado para volver a su sitio.

Seguidamente, nos dedicamos a montar la moto, reparando o cambiando los elementos en mal estado, apartado esencial para que el acabado sea el satisfactorio.

El funcionamiento del scooter mejorará y, estéticamente, el cliente va a notar la diferencia en cada mínimo detalle.

Por ejemplo, los cables eléctricos y mecánicos son substituidos por unos nuevos de mayor calidad; todos los tornillos, tuercas y arandelas, son reemplazados por otros de acero inoxidable; y aquellas piezas que lo necesiten son sometidas a un proceso de cromado por baño electrolítico, de nuevo para eliminar imperfecciones y futuros óxidos.

El resultado final es sorprendente y la moto está ya preparada para perderse por nuestras calles y carreteras y, por evidente no menos importante, pasar el examen de la inspección técnica.